domingo, 18 de enero de 2026

volver...

Creo que ya fue suficiente tiempo gastado en una cama, enfermo, viendo la vida desde paredes.

Se acabó la cuarentena, estoy listo para volver :)

lunes, 5 de enero de 2026

el miedo pesa (5 de enero)

Si, desperté ansioso y con miedo. El sueño no tuvo muchas ganas de visitarme incluso con el doble de pastillas para dormir. Mi cabeza daba vueltas en una rueda de la fortuna y yo con pánico a las alturas.

Pareció como si toda la vida quisiera darme señales de que me levantara de todas maneras, que algo bueno iba a suceder. La luz se prendió sola, la televisión le siguió, mi reloj empezó a vibrar una y otra vez... eran las 9.30 y todo en el universo quería que me pusiera de pie, menos yo.

El miedo a que no salieran las cosas bien se pegó a mis sábanas y yo me pegué a ellas.

Cuando pude resistir la tentación de no existir un rato más, me di cuenta de algo: nadie va a venir a salvarme, nadie va a tomarme la mano y enseñarme a enfrentar mis demonios. Esto es una batalla que debió suceder 10 años atrás, así que no solo estoy peleando contra mis demonios, sino contra el óxido en lis Articulaciones, contra el sedimento de las creencias que me han protegido.

Así que el día de hoy fui al gimnasio y como burlándose de mí el destino puso canciones de cuando era un niño en mis audífonos. No las cambié, dejé que retrocediera el segundero un momento. Era yo cumpliendo una pequeña promesa que le hice a un niño pequeño subido en una caminadora. Le prometí que iba a ser un héroe y los héroes enfrentan sus miedos, los cargan y hacen sentadillas con ellos sobre sus hombros.

Tengo mucho miedo. La vida empezó golpeándome, pero estoy aprendiendo a poner las manos por primera vez.

domingo, 4 de enero de 2026

proceso de limpieza

Me prometí volver a escribir en mi diario de lo cotidiano porque a mis 37 años requiero más que nunca voltear a ver donde no lo había hecho. 

Hace mucho tiempo pensé que existir me hacía merecedor de mis sueños, que mi casa se limpiaba sola y la escoba se movía como en las películas de Disney, al compás de un hechizo.  Porque creí que cada centavo que entraba en mi bolsa era para mi beneficio, porque el presente es lo que importa. Porque pensé que mi mamá sería eterna y por alguna extraña razón, pensé que mi cansancio era más profundo que el suyo, que tenía más derecho a ser feliz y que no tenía nada de malo sentirme apoyado. 

2026, me sacudiste como un terremoto. Me dejaste sin centavos y con mucho miedo a la escasez, se terminó la batería de mi escoba y me di cuenta que el granero en donde habitada sí era una consecuencia de mis hábitos de limpieza y me quitaste la venda de los ojos, mamá está cansada y jamás se quejó en toda su vida de cargar con el peso de su propia vida y sumarme de mancuerna por puro amor. 

Comienzo mi diario de lo cotidiano entendiendo que requiero limpiar. Tomar la escoba con mis manos y desempolvar mis demonios, tal cuál como lo hago con el piso. Permitir que el agua borre las manchas en la cocina y en mi pasado y limpiar los trastes sucios, como mis creencias.

Una acción tan pequeña como hacerme cargo me deja probar todo el ejercicio emocional del que me he perdido toda mi vida, pensando que soy un hombre privilegiado.

Hoy no tengo privilegios y sí una desventaja enorme en un marcador que voy a remontar, porque me amo y sobre todo porque la gente en mi vida merece la mejor versión de mí, igual que yo he creído merecerme todo solo por existir.

Gracias vida por obligarme a voltear a ver...

martes, 14 de junio de 2022

Exceso de pensamiento

 Hola:

El día de hoy quise retomar los hábitos que me han llevado durante mucho tiempo a lugares ganadores en mi vida. Como lo había comentado en la publicación anterior, de pronto me había quedado en una especie de loop, por así decirlo en donde si bien las cosas habían marchado bien durante mucho tiempo en mi vida, había olvidado un poco la magia del caos y lo hermoso que es lo cotidiano, así que hoy decidí volver a empezar.

Quien lo hubiera dicho, me volví una persona sumamente disciplinada y lo que hace algunos años cuando empecé a escribir hubiera parecido ficción, hoy es parte de mi vida. Para realizar una tarea, solo basta que la anote en una aplicación, en un cuaderno o en mi cabeza y básicamente sé que la cumpliré porque detesto con todo mi corazón que se quede algo inconcluso (quien lo hubiera dicho).

Así que la noche anterior, sin más ni más me enfoqué a rediseñar los hábitos que considero que son parte de un día extraordinario. El primero de ellos y debo de aceptar que fue muy retador para los paradigmas de mi cabeza fue el salir a correr después de meditar. Si bien, la meditación es una práctica que tengo ya tiempo realizando, de pronto se vuelve mucho más abstracta de lo que me gustaría y existen otros días en donde siento que soy transportado a otros universos y puedo lograr un nivel de concentración y paz profundos, en verdad profundos. El añadir el correr a mi lista de actividades antes de iniciar mi día fue hermoso. Fue como decirme que en verdad me valoro, que amo mi cuerpo y que cualquier cosa que dibuje en mi cabeza no terminará en un restirador como un boceto inconcluso, sino que tan solo hace falta una intención sólida para convertirlo en una realidad.

El haber conseguido correr por la mañana me llevó a la siguiente pregunta: ¿por qué a veces soy incongruente entre lo que digo que voy a hacer y lo que hago?. Me queda claro que la intención de correr siempre ha estado ahí, sin embargo, es como si me hubiera quedado atrapado en un laberinto interno de excusas, de hormonas o de situaciones externas que de pronto ensalzan o limitan mi acción. Más tarde recordé la respuesta.

Cuando voy al gimnasio, me gusta entrenar mi cerebro escuchando conferencias, ted talks o cualquier contenido que me permita ejercitar mi cerebro (desconozco si sea un músculo), porque creo que el ejercicio también se realiza en la mente y en el espíritu a la par que en el cuerpo o de lo contrario sería como ejercitar solamente un brazo o una pierna y dejar la otra articulación sin movimiento.

El día de hoy mientras hacía mi rutina de ejercicio escuché un audio que hablaba de uno de los problemas más importantes por los cuáles no nos sentimos en un estado de conexión con el todo. Este problema se llama exceso de pensamiento. Me cayó como un balde de hielitos entre mis pantalones el escucharlo, pues toda mi vida he pensado que el conocimiento y la mente son los elementos más importantes que puedo atesorar y no siempre es así. 

El autor mencionaba que vivimos en una especie de dualidad entre el mundo físico y espiritual u holístico y que de alguna manera la lógica, el conocimiento y el entendimiento del mundo material ha sido útil para atravesar el mundo físico, pero nos aleja de cierta manera de la conexión que tenemos con el otro lado del umbral, hacia el mundo metafísico o espiritual.

El exceso de pensamiento lógico genera a largo plazo un estado de desconexión con el aquí y el ahora. Soy una persona que constantemente está analizando todas las situaciones a su alrededor, que "lee entre líneas" sobre las otras personas y que siempre busca una respuesta lógica a cada situación que me acontece, la realidad es que no siempre encuentro una respuesta en el mundo material. El autor menciona que en el mundo espiritual generas respuestas de forma mucho más eficiente haciendo menos y permitiendo a la vida que haga su trabajo que queriendo controlarlo absolutamente todo (otro puñetazo en la cara a mi ego).

También, el autor comenta que existen muchas ocasiones en que lo más adecuado es simplemente apagar la lógica y el pensamiento en situaciones como cuando suponemos, cuando creemos conocer a la persona que tenemos enfrente, cuando creamos historias ficticias en nuestra cabeza y cuando requerimos sentir más allá de pensar.

En mi rutina de ejercicio, en donde normalmente estoy mucho más en mi cabeza, automatizando mis movimientos, me di cuenta que de pronto no disfruto el aquí y el ahora, tal vez por desvincularme del dolor, así que el día de hoy decidí apagar mi lógica y permitirme sentir lo que estaba realizando. Fue una experiencia sumamente diferente, sentí mi corazón latiendo, las gotas de sudor bajando por mi cara, mis pulmones haciendo su trabajo; y cuando pude encontrarme en el momento físico donde estaba, pude notar a los otros. Éramos un grupo de algunas personas que estaban dispuestos a soportar dolor físico o emocional para generar bienestar en sus vidas, y por primera vez sentí admiración de algo que parece tan cotidiano.

El cuerpo que he logrado construir durante tantos años, no es más que el cúmulo de muchísimas experiencias dolorosas que he aceptado con amor en mi vida. Un cuerpo estético, es un proceso de deconstrucción constante en donde te vuelves el resultado (entre otras cosas) de tu resiliencia, de tu capacidad de decir, una repetición más, de decir, hoy no me voy a comer esas papas fritas porque lo que busco es más grande que mi placer instantáneo.

Me enamoré una vez más de algo que he venido haciendo desde hace mucho y que lo consideraba solo un hábito más. De pronto se siente bien recordar que estamos vivos cuando realizamos tareas y darnos cuenta una vez más que la magia se encuentra en lo cotidiano.

domingo, 12 de junio de 2022

12 de Junio, regreso a escribir

De repente me topé con mis publicaciones de hace muchísimos años. Publicaba una versión de mí mucho más joven, más inexperta (o menos contaminada), pero entre sus palabras aún pude reconocer a un "yo" que se encuentra en mí, tal vez empolvado, pero funcionando.

Volví a escribir porque hoy mirando un concurso de canto, que por cierto, me siguen haciendo llorar de nostalgia después de tanto tiempo, resolví que me lo debía. Vi a algunas personas jugarse su ego, su estabilidad emocional y dedicar un instante entero de su vida a un sueño y no pude hacer otra cosa sino recordar a mi versión de 18 años que tomó exactamente el mismo elevador esperando que su dirección fuera de subida. Nunca dejaré de agradecer que me llevó varios pisos abajo de donde esperaba encontrarme para darme cuenta de muchísimas cosas que hoy son parte de quien soy hasta las entrañas (o cicatrices). Aún así jamás he dejado de admirar ese ímpetu necio de lograr absolutamente lo que sea. 

En ese momento pensaba que lograr mis objetivos se trataba de demostrar más que los otros, que llegar más lejos que nadie, hacer que mi voz sonara más fuerte que todas las otras, y honestamente lo que más dolió entonces fue jugar un juego cuyas reglas jamás me parecieron correctas. Hoy entendí un poco mejor las reglas del juego y aún cuando no estoy encerrado en un concurso de tv como hace tiempo lo estuve, sigo intentando ganar la competencia que no pude hace tanto tiempo. Sigo en el fondo de mi corazón queriendo cantar y aún hay una parte de mi que ansía que escuche el mundo mis canciones, pero me aterra exponerme como lo hice hace años.

Esta es la primera entrada de muchas que haré, y abriendo mi corazón, quiero dejar un legado de como me siento día a día, porque el que mi hermano dejó significa mucho para mí. Espero que mis palabras dejen huella. 

lunes, 14 de noviembre de 2011

brillo en los ojos

Hoy lo cotidiano dejó de serlo de nuevo. Me siento vivo como hace muchos años no lo sentía, y a pesar de que sigo trabajando con mis complejos de carencia, se que mi verdadero proceso comenzó hoy y elijo ser tan íntegro hoy como todos los segundo que me quede de vida. Juro hacerme amigo de mi nerd y convivir con él, y amarlo tanto como lo amo hoy. Me doy mi palabra que seré, y el mecanismo para hacer no me volverá a importar nunca más, pero sobre todas las cosas, me doy mi palabra de ser la diferencia en mi mundo en todos los sentidos, muero por estar económicamente estable y que deje de ser un punto en mi vida. En realidad, ya no debo sanar con nadie, simplemente estar dispuesto a todo como lo estuve el sábado pasado. Merezco de corazón ser yo, sin pesos muertos, sin historias que contar y sin miedo a volver, porque tengo una brújula en mi corazón, quien sabe guiarme cada que me encuentro perdido. Prometo conservar el brillo en mis ojos, que contagia al mundo. Me amo!

Mi punto el día de hoy es sentirme inseguro respecto al dinero, porque en mi casa hay un estado de carencia impresionante, sin embargo, ya no tengo puntos que sanar con absolutamente nadie, sino de nuevo solo se trata de entender el poder que hay en mí para cambiar las cosas. El mecanismo ni siquiera es importante. Hoy elijo hacer mi carta compromiso de nuevo y ser tajante cumpliéndola, además de diario hacer algo nuevo a partir del día de hoy. Hoy será ir a una clase de danza acrobática. Llevaré una agenda de cosas hermosas por cumplir, y me pondré metas diarias

Me amo

lunes, 17 de octubre de 2011

El poder de dar...la importancia de ser

Leyendo el título que decidí darle a mi diario, después de muchos años de no haber escrito una sola palabra dentro de él, me remonté al momento en mi vida en que lo titulé "el diario de lo cotidiano". La vida era magia en su expresión más pura, magia que sentía y vivía en cada célula de mi cuerpo. Respiraba magia, despertaba magia y era obvio que todo iba a ser mágico. Lo más especial de la vida se encuentra en los lugares que la gente considera como cotidianos o rutinarios, el punto especial es ser lo suficientemente responsable para poderlos ver. Este día, mi vida volvió a tener magia en su cotidianidad, a un nivel que no lograba varios años atrás.
Llegué a la universidad donde estudio, con toda la intención consciente de conseguir a la persona que quiera acompañarme en el camino que estoy tomando, y en realidad ya estaba prácticamente segura. El cansancio se me notaba en el rostro, pero aún así elegí ser responsable. Entré al salón donde esperaba mi maestra de filosofía, a quien considero uno de los maestros de mi vida, y por primera vez hace mucho tiempo, escuché la verdadera voz de muchas personas, que por miedo al rechazo, había decidido considerar ruido en mi corazón. Mi enrolada asiste a la misma clase que yo, y di el primer paso hacia ella, convencido al 100% de que ya había logrado convencerla y que iba a estar en completa libertad para el viernes, sin embargo me topé con la respuesta habitual en mi vida, no. Me contó una historia que hasta pude haber considerado fantástica en el pasado, pero esta vez elegí mirar mas allá de sus palabras y amar profundamente su miedo a enfrentarse. El coraje comenzó a subir lentamente por mi torrente sanguíneo, pero elegí calmarlo, porque por primera vez, entiendo la enorme capacidad de elección que tengo. ¿Elegí que una serie de accidentes sucedieran para que mi enrolada no pagara? La respuesta es absolutamente sí, no tengo idea de como explicarlo con lógica, pero, he decidido hacerla a un lado y empezar a vivir una vida en completa responsabilidad. Sin enrolada, llegué a mi casa, como siempre a buscar la forma de venderme mi fracaso para percibirlo como normal, hasta que hablé con mi hermano, quien me dio una de las respuestas más hermosas que he escuchado desde hace muchísimo tiempo. Le conté que no tenía enrolado, y me dijo, la próxima vez que hables con alguien, date cuenta de cuanto lo amas y quieres verlo cambiar, no para tu bien, sino para el suyo, si buscas su bien te estás saboteando de nuevo. Sus palabras me dolieron, pero fueron sanadoras a la vez. A partir de ese momento, mi vida tomó un giro completamente diferente. Un taxista eligió ser mi enrolado sin decirle una sola palabra, una señora me regaló una dona en medio de la calle, hice algo para recuperar mi auto sin tener dinero para pagarlo, y mi mundo comenzó a cambiar 360 grados. Una enrolada que estaba segura me dejó plantado, pero no me voy a rendir porque soy poderoso, valiente y amoroso. Me amo y en mi exterior comienza a notarse cada vez más como cambio por dentro. Mi compromiso mañana es escribir con mucha más estética que hoy:)